miércoles, 30 de julio de 2014

¿Otro fin del mundo?

Un objeto que mide aproximadamente 10.000 años luz de largo se dirige a nuestra galaxia a la increíble velocidad de 300 km/s y no, no es nuestra vecina Andrómeda, la cual ya sabemos que colisionará con nosotros dentro de unos cuantos millones de años.

Tenemos otro "kamikaze" dirigiéndose hacia nosotros sin ningún tipo de miramiento, pero tranquilos, hay dos razones que nos salvan de los nervios: la primera es que el "impacto" se producirá dentro de unos 30 millones de años; la segunda es que no colisionará con nosotros, simplemente nos atravesará cual fantasma a una pared.

El objeto del que estamos hablando es una nube de hidrógeno, conocida con el nombre de "Nube de Smith" y que, como ya he dicho anteriormente, se dirige hacia nosotros. Esta nube no es una nube normal, puesto que si no fuese especial no estaría donde está, ya que hemos sido atravesados con anterioridad por dicha nube hace unos millones de años. Lo normal tras esa "colisión" es que se hubiera desintegrado, pero no, ahí sigue. ¿Cuál es la explicación? Muchos científicos atribuyen esta naturaleza indestructible a una coraza presente en la nube: la materia oscura.

La materia oscura, para los no enterados, es un tipo de materia que difiere de la ordinaria, que no podemos ver y que interacciona con la materia que sí vemos, además de constituir el 23 % del Universo conocido. Bien, pues la coraza de materia oscura que rodea la Nube de Smith es la hipótesis que sostiene el hecho de que la nube haya sobrevivido a una primera "colisión" y siga manteniéndose compacta.

Esta nube nos tiene de nuevo en su punto de mira y debemos estar agradecidos. Sabiendo que se dirige hacia nosotros podemos aprovechar y estudiarla, y esto es, de hecho, lo que los astrónomos van a hacer. Es una gran oportunidad para intentar seguir estudiando los comportamientos de la materia oscura – ya mencionada anteriormente – y así comprender un poco más sobre ella.

No solo es el estudio de la materia oscura el que nos interesa, también el estudio del inicio de las galaxias. ¿Cómo? Se dice que la Nube de Smith es similar a otros cúmulos de hidrógeno que hay presentes cerca de nuestra galaxia, y estos se formaron al mismo tiempo, o después de la Vía Láctea. Pueden ser entonces galaxias que no llegaron a desarrollarse por culpa de falta de material o por culpa de contener un hidrógeno no viable para la formación de galaxias, o pueden ser restos de las galaxias que sí llegaron a formarse.

La Nube de Smith puede ser uno de los dos tipos, pero es especial, puesto que, como ya hemos dicho antes, posee esa coraza de materia oscura que la protege. Es por esto que es perfecta para el estudio de ambos conceptos.

Esta "pequeña" nube, la que viene de cara a nosotros, la que no tiene miramiento, la que intenta asesinar – sin éxito alguno – a una hermana suya que sí consiguió desarrollarse, es la que nos dará, quizá, la clave para los próximos éxitos de la ciencia de lo desconocido.  

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