Crece cada día el número
de adeptos a esa pseudociencia – aunque incluso me avergüence
llamarla así – conocida como homeopatía. Dicen los "expertos
homeópatas" que todos los que estamos en contra de esa medicina
alternativa es porque no tenemos ni idea de la realidad de esta. Pues
me van a disculpar ustedes, expertos de pacotilla, pero los que no
tienen ni idea son ustedes.
La homeopatía es una
"medicina" que consiste básicamente en agua con azúcar,
sin embargo es capaz de remediar distintos males, ¿cómo? Bueno,
digamos que juega con ventaja: los que la consumen ignoran qué es en
realidad la homeopatía y cómo funciona.
El cómo funciona es muy
simple: se coge una pequeña parte del agente infeccioso que se
intenta curar y se introduce en noventa y nueve partes de agua y a
continuación se agita. Tras esto, se coge una pequeña parte de ese
nuevo contenido y se vuelve a introducir en noventa y nueve partes de
agua; y así, continuamente hasta llegar a un contenido que nada
tiene que ver con el inicial. Tras decenas y decenas de sacudidas e
intercambios de frascos, el producto final no contiene nada del
agente patógeno que se introducía al principio - creo que el señor Avogadro aquí tiene mucho que decir -. Lo único que tiene
es agua, a la cual se le añaden diversos azúcares que desconozco.
¿Cómo puede entonces
defenderse la homeopatía si los propios creadores de esta dicen que
el contenido es agua y que no hay rastro del agente infeccioso? Con
el absurdo argumento de la "memoria del agua". Defienden
que el agua, aunque ya no tenga presente dicho patógeno, recuerda
que ha estado en contacto con él y que, por lo tanto, aunque ya no
esté físicamente presente en esta, es capaz de seguir
proporcionando el principio activo necesario gracias a esa memoria.
Falso.
En ningún momento la
homeopatía ha sido capaz de demostrar sus efectos, en ninguno. ¿Cómo
puede entonces crecer el número de consumidores? Me repito con esto:
por la ignorancia. Si además sumamos que nuestro meritísimo Ministerio de Sanidad la puso a la altura de otras medicinas
convencionales, pues queda más bonito y creíble, ¿no? ¿Por qué
lo hicieron? Porque la cantidad de dinero que mueve es brutal.
Siempre se reduce a lo mismo.
Lo cierto es que en
algunos casos, como en resfriados o cefaleas, sí se ha visto que hay
una mejoría tras la ingesta de ciertos medicamentos homeopáticos,
¿cómo puede ser esto posible? El efecto placebo es la respuesta. Si
el cerebro cree que estamos tomando algo que realmente nos va a
ayudar, es capaz de engañarse a sí mismo y creerlo de verdad,
consiguiendo así lo que deseamos: la cura.
Uno de los argumentos
que los homeópatas utilizan con asiduidad es el de los animales.
¿Cómo pueden los animales sanar con medicamentos homeopáticos si
ellos no son conscientes de que es homeopatía? Inútiles... Pongamos
por ejemplo un perro que es llevado a un veterinario convencional, el
de verdad, cada vez que tiene algún malestar. Este le administraría
lo que fuese necesario y con ello el perro se recuperaría, ¿no? El
perro entonces relacionaría la visita a ese veterinario con su
sanación. Si lo llevamos a un veterinario homeópata ocurrirá lo
mismo. El sabueso no es capaz de distinguir si es homeópata o no, lo
único que sabe es que tras su visita a aquel lugar se recuperará.
El efecto placebo también funciona en animales. ¿Recordamos a
Pávlov? ¿Estímulo – respuesta? Un poco de cultura no les vendría
mal a estos engañabobos.
No queremos falacias
absurdas que intenten justificar un pseudomedicamento; no queremos
una nueva legión de gente que ignora la realidad de la homeopatía,
pero que se deja la vida defendiéndola cual cristiano su falsa
religión; no queremos esas tonterías, queremos la verdad, queremos
ciencia. Nunca olvidaré una entrevista que vi en televisión hace ya
un tiempo en la que un activista contrario a la homeopatía se tomó
en vivo y en directo cuarenta somníferos homeopáticos. ¿Qué le
ocurrió? Absolutamente nada. Bueno sí, la boca se le quedó con un
sabor dulce.
Ahora, si me disculpan,
voy a tomarme un frasquito de agua con azúcar que vale cerca de
quince euros porque me está empezando a doler la cabeza. Dios
bendiga la homeopatía.

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