martes, 19 de agosto de 2014

Matemáticas contra el cáncer

Como lo oyen. Las "aburridas" y subestimadas matemáticas podrían ser una opción más que viable para acabar con el maldito cáncer. Ahora ya empiezan a despertar interés, ¿eh?

Para conocer cómo puede ayudar la ciencia suprema primero tenemos que entender una cosilla. Las células tumorales interaccionan entre sí – como cualquier grupo de células, vaya – y estas se ayudan unas a otras a sobrevivir, ¿cómo? Hay unas células que contienen mayor cantidad de oxígeno y otras que poseen menos. Las que tienen menos oxígeno obtienen la energía necesaria gracias a la glucosa y, tras un proceso de "digestión" de esta, desprenden lactato. Las que poseen más oxígeno emplean ese lactato desprendido por sus hermanas para obtener energía y con ello liberan glucosa, que es aprovechada por las otras. En fin, un círculo vicioso de ayuda no deseada.

Este ir y venir de productos químicos que las células tumorales se prestan unas a otras es lo que las hace tan fuertes y les permite reproducirse con una rapidez extrema. No es el único mecanismo por el cual tienen esa facilidad de reproducción, ya que también podemos tener en cuenta que los genes supresores de tumores – conocidos así porque reducen el riesgo de que se produzca una anomalía en nuestras células – pueden verse afectados y con ello aumentar dicha velocidad y aparición, cosa que, aunque no nos concierne mucho aquí, siempre viene bien saber para tener un poco más de culturilla general.

Tras varios estudios de las "colonias tumorales" se ha visto que en determinados momentos de la vida de estas células del demonio se producen cambios. ¿Qué tipo de cambios? El más significativo y relevante tratando este tema es el que determina que es hora de que las células cambien su metabolismo, es decir, dejen de producir la energía necesaria de la manera que antes lo hacían. Esto se debe a que las células crecen, no solo en tamaño, sino también en número y en ciertas ocasiones ocurre que pasan de ser compañeras a ser enemigas y competir entre ellas.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con las matemáticas? Ardeshir Kianercy y Kenneth J. Pienta, de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, fueron quienes abrieron una investigación prometedora y del todo curiosa.

Resulta que existe en matemáticas una "Teoría de juegos", la cual estudia las diferentes interacciones que pueden existir entre entes y toma de estas una determinada decisión – lo que viene siendo observar, vamos – que después se lleva a cabo. Pues esta parte de las matemáticas se está aplicando muy continuadamente ahora en el mundo de la biología.

Se utiliza esta teoría para observar cuándo y cómo se producen esos cambios que antes hemos mencionado en las interacciones entre células tumorales. ¿Y para qué diantres sirve esto? Las células cancerosas son mucho más vulnerables a los ataques por parte de los medicamentos anticáncer en esos momentos, por lo que conocer cuándo se producen podría ser crucial para la lucha contra el cáncer, pues podríamos frenar de golpe el desarrollo masivo de las células ya afectadas y, con ello, evitar una posible metástasis.

Quién nos iba a decir que esas malditas y no muy añoradas matemáticas - causantes de tantas noches de insomnio, dolores de cabeza y que han provocado que a "Dios" le piten los oídos de tantas veces que nos habremos acordado de él estudiándolas - iban a ser una de las soluciones para combatir una de las enfermedades más odiadas a día de hoy. Pequeños caprichos que se toma la vida.  

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