domingo, 31 de marzo de 2013

Extraterrestres en la Tierra

¿Cuál sería vuestra reacción si ahora mismo os dijese que todos nosotros somos extraterrestres que venimos de otro planeta, y que un día conquistamos la Tierra? Supongo que os quedaríais atónitos, pero, la verdad, es que este es uno de los planteamientos que posee una de las teorías sobre el origen de la vida en la Tierra, el que todos nosotros seamos de otro planeta.

            Estoy seguro de que he conseguido captar vuestra atención, pero tranquilos, que la explicación es de lo más sencilla. Sí es cierto que cabe la posibilidad de que el origen de la vida se haya dado en otro planeta, pero esto no es como en las películas, en las que un día nosotros vinimos en naves espaciales y aterrizamos en la Tierra colonizándola, tendríamos que hablar de microorganismos. Estos serían los que, millones de años atrás, llegarían a la Tierra procedentes de otro planeta y generarían la vida en nuestro hogar, mediante un proceso conocido como “panspermia”.

            Según este proceso, millones de años atrás, algún asteroide chocó contra un planeta con vida en su superficie, acabando evidentemente con ella, excepto con algunos microorganismos que, junto con pequeños fragmentos planetarios, salieron disparados al oscuro Universo en el que habitamos. Algunos de estos fragmentos, después de viajar un determinado tiempo por el cosmos, se encontraron con nuestro pequeño planeta, y se precipitaron contra él. Tras este impacto, los microorganismos que yacían en el asteroide, convertido ya en meteorito, llegaron a la Tierra y, poco a poco, empezaron a desarrollar la vida en ella.

            Esta teoría presenta algunos pros y algunos contras, como cualquier teoría. Los pros serían que se conocen ciertos tipos de bacterias que son capaces de sobrevivir en ambientes extremos y muy fríos, como lo es nuestro cosmos, y que incluso hay algunas especies que serían capaces de sobrevivir al impacto del meteorito y aprovechar este calor producido para acelerar las reacciones necesarias para desarrollar la vida.

            En los contras encontraríamos algunos como por ejemplo, que no se explica el origen real de la vida, sino que simplemente desplazamos este origen a otro planeta. Otro elemento a añadir en esta lista es el hecho de que no hay estudios suficientes como para poder determinar que este sea el origen de la vida en nuestro planeta, aunque sí es cierto que se están realizando todo tipo de pruebas para comprobar su certeza.

            Hasta que se demuestre o no que esta teoría es cierta, ¿no sería bonito pensar que la raza más avanzada que hoy en día conocemos en el Universo ni siquiera viene del planeta en el que habita? ¿Que los primeros extraterrestres que han llegado a la Tierra hemos sido nosotros mismos? Llamadme loco, pero a mí, personalmente, esta teoría me parece de lo más atractiva.

martes, 26 de marzo de 2013

Somos polvo de estrella

A día de hoy estoy más que convencido de que la mayoría de nosotros ha oído alguna vez aquello de que “estamos hechos de polvo de estrellas”, o simplemente, “somos polvo de estrellas”. Lo más maravilloso e increíble de todo es que esta afirmación es completamente cierta, venimos de las estrellas.

          Si alguien de los lectores nunca había oído esto, lo más normal ahora mismo es que esté desconcertado e incluso, por qué no, dubitativo. En el caso contrario, en el cual sí habían oído esta afirmación, lo más normal es que estén esperando ansiosos saber el porqué.

           Para saber el porqué de la enunciación de esta afirmación, proveniente del mítico Carl Sagan, gran científico y pensador, es necesario saber un poco de historia del universo. Tenemos que remontarnos 13.700 millones de años atrás, al momento de la creación del universo, mediante el conocidísimo acontecimiento denominado Big Bang.

           En esta gran explosión sabemos que empezó todo, pero hay que saber también, que en los primeros momentos del universo tan sólo había un elemento existente, el más simple de todos, el hidrógeno. A partir de este elemento se empezaron a formar los primeros cuerpos estelares, entre los cuales destacaban, como no, las estrellas. Y es aquí donde nos metemos en el meollo del asunto.

          Las estrellas estaban formadas de hidrógeno, como bien hemos dicho antes, y en su interior, mediante la fusión de sus átomos, se formaba el segundo elemento más simple de la naturaleza, el helio. Tras el helio, también se formaban átomos de carbono, e incluso también el oxígeno. Cuando la estrella alcanzaba las temperaturas más elevadas, ya al final de su vida, es cuando se formaban elementos más pesados, como el silicio, el níquel, el magnesio, el azufre, etc. Llegado el momento, se formaba hierro, lo cual significaba el final de la vida de la estrella, ya que este elemento tan pesado no tiene cavidad en su interior y es el causante de su muerte.

          Hay que saber que algunas estrellas, las que presentan una masa bastante grande, son las que tienen una muerte violenta, a la vez que bonita, lo que se conoce como supernova, la mayor explosión que puede verse en el universo. Con ella, los materiales del interior de la estrella quedan esparcidos por el cosmos, pudiendo formar en un futuro otras estrellas, u otros cuerpos como por ejemplo los planetas. Estos nuevos cuerpos tendrían los elementos que la estrella ha esparcido por el universo, por lo tanto, si se da la casualidad de que en uno de esos planetas se dan las condiciones necesarias para la vida, como ocurrió con nosotros, esos organismos tendrán en su interior los materiales que de la estrella surgieron.
            
          He aquí la razón por la que podemos decir que venimos de las estrellas. Sabemos que en nuestro organismo presentamos elementos tales como el silicio, el hierro, y demás, que hoy sabemos que provienen de la muerte de una estrella. Así que sí, somos polvo de estrella, por lo que podríamos decir que nuestro antepasado más antiguo fue una estrella, que habitaba sola, y que un día simplemente decidió morir para darnos la vida.