martes, 26 de marzo de 2013

Somos polvo de estrella

A día de hoy estoy más que convencido de que la mayoría de nosotros ha oído alguna vez aquello de que “estamos hechos de polvo de estrellas”, o simplemente, “somos polvo de estrellas”. Lo más maravilloso e increíble de todo es que esta afirmación es completamente cierta, venimos de las estrellas.

          Si alguien de los lectores nunca había oído esto, lo más normal ahora mismo es que esté desconcertado e incluso, por qué no, dubitativo. En el caso contrario, en el cual sí habían oído esta afirmación, lo más normal es que estén esperando ansiosos saber el porqué.

           Para saber el porqué de la enunciación de esta afirmación, proveniente del mítico Carl Sagan, gran científico y pensador, es necesario saber un poco de historia del universo. Tenemos que remontarnos 13.700 millones de años atrás, al momento de la creación del universo, mediante el conocidísimo acontecimiento denominado Big Bang.

           En esta gran explosión sabemos que empezó todo, pero hay que saber también, que en los primeros momentos del universo tan sólo había un elemento existente, el más simple de todos, el hidrógeno. A partir de este elemento se empezaron a formar los primeros cuerpos estelares, entre los cuales destacaban, como no, las estrellas. Y es aquí donde nos metemos en el meollo del asunto.

          Las estrellas estaban formadas de hidrógeno, como bien hemos dicho antes, y en su interior, mediante la fusión de sus átomos, se formaba el segundo elemento más simple de la naturaleza, el helio. Tras el helio, también se formaban átomos de carbono, e incluso también el oxígeno. Cuando la estrella alcanzaba las temperaturas más elevadas, ya al final de su vida, es cuando se formaban elementos más pesados, como el silicio, el níquel, el magnesio, el azufre, etc. Llegado el momento, se formaba hierro, lo cual significaba el final de la vida de la estrella, ya que este elemento tan pesado no tiene cavidad en su interior y es el causante de su muerte.

          Hay que saber que algunas estrellas, las que presentan una masa bastante grande, son las que tienen una muerte violenta, a la vez que bonita, lo que se conoce como supernova, la mayor explosión que puede verse en el universo. Con ella, los materiales del interior de la estrella quedan esparcidos por el cosmos, pudiendo formar en un futuro otras estrellas, u otros cuerpos como por ejemplo los planetas. Estos nuevos cuerpos tendrían los elementos que la estrella ha esparcido por el universo, por lo tanto, si se da la casualidad de que en uno de esos planetas se dan las condiciones necesarias para la vida, como ocurrió con nosotros, esos organismos tendrán en su interior los materiales que de la estrella surgieron.
            
          He aquí la razón por la que podemos decir que venimos de las estrellas. Sabemos que en nuestro organismo presentamos elementos tales como el silicio, el hierro, y demás, que hoy sabemos que provienen de la muerte de una estrella. Así que sí, somos polvo de estrella, por lo que podríamos decir que nuestro antepasado más antiguo fue una estrella, que habitaba sola, y que un día simplemente decidió morir para darnos la vida.

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