martes, 12 de junio de 2012

La muerte del Sol


     Aunque parezca mentira, nuestro Sol, como cualquier otra estrella del universo, debe morir. Nuestra estrella es ya una estrella “madura”, está más o menos en el ecuador de su larga vida.

     Se creó en el nacimiento del sistema solar, junto con todos los planetas que lo forman, quedándose con casi toda la materia que había antes de formarse. El Sol se creó hace unos 4.500 millones de años aproximadamente.

     La gente puede preguntarse, ¿cómo es capaz el Sol de seguir brillando con tal intensidad después de tantísimos años haciéndolo? La respuesta es que el Sol está constantemente transformando hidrógeno en helio, y aunque es verdad que lleva ya mucho tiempo haciendo estas transformaciones, aun le quedan unos 5.000 millones de años más por delante. Cuando al Sol no le quede ya más hidrógeno por transformar en helio, entonces se iniciará el proceso, el cual, desembocará en su muerte.

     Cuando nuestro astro muera, se puede decir que pasará por varias fases. Primero empezará a hacerse muchísimo más grande de lo que es en este momento, “engullendo”, literalmente, a Mercurio y a Venus.

     Lo más seguro es que a la Tierra no se la trague, pero el Sol será tan grande y estará tan cerca de la Tierra, que evaporará toda el agua que esta contiene, eliminando por completo toda forma de vida que pueda quedar en nuestro planeta.

     Después de esto, se puede decir que nuestra estrella empezará a tener unas “convulsiones” en las que aumentará y disminuirá de tamaño de forma constante, hasta que finalmente suelte la energía que este guarda y se convierta en una pequeña enana blanca, casi sin energía ni luz.

   El sistema solar pasará de tener un Sol relativamente grande, y digo relativamente porque aunque podamos pensar que nuestro Sol es enorme, es muy pequeño comparado con otras estrellas gigantescas que se encuentran en los confines del universo, y de tener un Sol rebosante de luz, energía y que calienta a los planetas de su alrededor, a tener una pequeña estrella, blanca, sin casi energía ni luz.

   El sistema solar será un lugar oscuro y frío entonces. Pero esto es algo por lo que podemos estar tranquilos, ya que a nosotros no nos va afectar mucho, porque su muerte se producirá, como he dicho anteriormente, dentro de unos 5.000 millones de años aproximadamente.

    La muerte del Sol es algo inevitable, que un día u otro ocurrirá, y contra lo que no se puede luchar, ya que esto pasa con todas las estrellas del cosmos. Digamos que es “la ley del universo”. 

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